Naufragios: del mar a la montaña y de regreso a casa
- lasmilyunalectoras

- hace 35 minutos
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Hay libros que se escriben en silencio. Y hay libros que se escriben en comunidad.
Naufragios ha sido ambas cosas.
El 29 de enero llevamos nuestro mar a la montaña. Estuvimos en Bogotá con las Abuelindas, un colectivo de mujeres en la localidad de Kennedy que encontró en la escritura un refugio y que, en poco tiempo, convirtió sus memorias en un libro colectivo. Nos recibieron con un letrero hecho a mano y con una curiosidad que se parecía mucho a la nuestra.
Les hablamos del proceso creativo de Naufragios y de los años que toma sostener un proyecto literario. De las similitudes entre ellas y Las mil y una lectoras: mujeres que decidieron no postergar su voz, que entendieron que la escritura no tiene edad y que el acto de narrarse es también una forma de resistencia.
Fue una charla amena sobre la constancia, la edición paciente y la certeza compartida de que contar nuestras historias es una manera de existir en el mundo con más fuerza.
Luego les pedimos que escribieran sobre el mar, si lo conocían o no, si les daba miedo o si les recordaba a alguien.
Y el mar apareció en todas sus letras.
En recuerdos de playas lejanas, risas compartidas y olas traicioneras. En nietos que invitaban a sus abuelas a sumergirse sin miedo. En relatos en portugués que no necesitaban traducción, porque todas los entendimos.
Nos fuimos con el corazón lleno y la certeza de que cuando las mujeres se reúnen a escribir, algo se acomoda por dentro.
Como si cada historia encontrara su lugar y cada memoria se ordenara como las olas que, aunque distintas, juntas forman sentido.
Un día después, el 30 de enero, el mar regresó a casa.
Sentimos que el mejor momento para lanzar oficialmente Naufragios era la Gala de Poesía que realizamos anualmente en Cartagena.
Tuvo lugar en el Santuario Museo San Pedro Claver, en pleno Centro Histórico, gracias a la gestión de Linda Zurek, una de las miembros del Club.
Aunque el libro ya había sido presentado en la Feria del Libro de Santa Marta (Filsmar) y luego en la de Barranquilla (Filbac), faltaba compartirlo a su audiencia más fiel, en la ciudad que nos ha visto crecer durante diez años.
Para eso tuvimos un conversatorio previo a la Gala de Poesía, moderado por Mafe Piñeres, con la participación de Valeria Contreras, Lorena Beltrán y Tatiana Rabat, miembros del colectivo y autoras en la antología.
La conversación giró en torno a los desafíos que enfrentamos como club para hacer realidad este libro y a las lecciones que nos dejó el camino, un proceso que —aunque largo— terminó formándonos tanto o más que el propio libro.
Al final, la Gala de Poesía fue una jornada llena de versos que llegaron a puerto seguro. Los asistentes participaron declamando versos en micrófono abierto, regalando abrazos que no cabían en las fotos y disfrutando de esa sensación inequívoca de que el arte sigue siendo un lugar de encuentro, incluso en tiempos adversos.
Hoy sabemos que Naufragios no es un punto final.
Es el inicio de algo mucho más grande.
Vendrán encuentros y talleres, porque como colectivo cultural seguiremos transformando nuestras letras en nuevas antologías y proyectos que ya se están escribiendo, incluso antes de ser anunciados.




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