Entre laberintos, gatos y libros olvidados
- Amparo Montalvo

- hace 19 horas
- 2 Min. de lectura

Sosuke Natsukawa, escritor japonés nacido en 1978, publicó en 2022 la primera edición de “El gato que amaba los libros”, una historia de 253 páginas y fácil lectura, que nos conduce hacia espacios de fantasía, reflexión y amor por los libros.
Para ello, nos presenta las vivencias de Rintaro Natsuki en la librería Natsuki, propiedad de su abuelo, quien acaba de fallecer. La librería se dedica a vender libros de segunda, entre otras joyas literarias.
Tras la muerte de su abuelo, Rintaro se queda sin familia cercana. Lo conocemos como un joven solitario, tranquilo y silencioso, un ser taciturno. El autor describe en su relato la monótona rutina diaria que vivían los personajes de esta historia.
Es en este panorama donde el escritor comienza a desarrollar su historia, presentando a Akiba, un joven estudiante compañero del instituto de Rintaro, cuya conexión con él es la compra de libros en la librería.
Sayo Yuzuki es otra compañera del personaje principal, una joven dinámica, vivaz y solidaria, quien cumple el papel de representante del consejo estudiantil. Sin embargo, es un gato parlanchín quien se convierte en la guía para enfrentar una serie de situaciones, llevándonos a reflexionar acerca del verdadero significado de leer.
El gato y Rintaro se encuentran con personajes variados: el lector voraz que gustaba conservar los libros encerrados, una crítica a la lectura rápida y superficial basada en resúmenes y también a la comercialización desaforada de los libros, donde estos pierden su esencia y se convierten en meros objetos de consumo.
El autor destaca en este libro la importancia del sentido del humor como arma para superar los problemas cotidianos de la vida, los valores que nos ofrece la lectura, y cómo el verdadero poder de los libros está en que, a través de ellos, podemos comprender los sentimientos de los demás.
Todas estas reflexiones son el resultado de un análisis ameno sobre autores, sus obras y situaciones de la vida diaria.
Amparo Montalvo
@amontalvop31




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