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Cuando el frío guarda los secretos: Reseña de La mujer de Ödesmark



Ambientada en los parajes fríos y desolados del norte de Suecia, la novela combina crimen, drama familiar y un profundo análisis de la soledad rural. Stina Jackson no se limita a usar el paisaje como telón de fondo: el entorno se convierte en un personaje más, capaz de moldear silencios, tensiones y miedos que avanzan a la par de la trama.


La historia gira en torno a Liv Björnlund, una mujer que vive aislada junto a su padre Vidar y su hijo adolescente, Simon, en una deteriorada granja de Ödesmark. La relación entre los tres es frágil y está marcada por un pasado del que nadie habla, pero que el pueblo susurra. Cuando un brutal asesinato sacude la región, las sospechas, los secretos y la violencia latente que parecía dormida comienzan a emerger. Jackson construye así un relato donde la intriga policial se entrelaza con un retrato íntimo de personajes quebrados, atrapados por decisiones antiguas y cicatrices que nunca terminan de cerrarse.


“Björngården, la casa de su infancia, estaba en lo alto, bien protegida por el bosque que la rodeaba, y desde su habitación en el segundo piso podía vislumbrar el ojo negro del lago, abajo, en el valle. Vidar había construido la casa antes de que Liv naciera, y ahí seguía estando ella, ya bien entrada en la vida adulta, a pesar que desde niña juró que nunca se quedaría allí. Y no solo se había quedado ella, sino que también había permitido que Simon creciera en el mismo lugar olvidado por Dios. Tres generaciones bajo el mismo techo, como se vivía antiguamente cuando la necesidad lo requería. Pero ahora no había necesidad, más allá de que las personas creaban para aferrarse unas a otras. Y cuanto más tiempo pasaba, más difícil resultaba levantar la vista por encima de las puntas de los abetos e imaginarse en otro lugar. De modo que era más fácil dejarse engullir lentamente junto con el resto del pueblo.”

Uno de los mayores aciertos de la autora es su capacidad para sostener la tensión sin depender de giros espectaculares. El suspenso nace de lo cotidiano, de los silencios entre padres e hijos, de la desconfianza hacia los extraños y del peso de una comunidad pequeña donde todos creen saberlo todo. La prosa, contenida y evocadora, transmite una melancolía constante que acompaña el desarrollo de los personajes, mezclada con la sobriedad que transmite la nieve y el bosque de abetos.


El thriller se articula en dos líneas temporales que dialogan entre sí sin generar confusión. El pasado ilumina el presente de forma gradual, permitiendo una comprensión más profunda del miedo que domina a Liv y de la hostilidad que rodea a la familia Björnlund. A través de ese contraste temporal, Jackson explora temas como el abandono, la violencia de género, el peso de la herencia familiar y la dificultad de romper con entornos que asfixian tanto como protegen.


"La mujer de Ödesmark" es un noir sobrio, inquietante y profundamente humano. Sin recurrir a artificios, Stina Jackson construye un relato que atrapa por su ritmo contenido y su sensibilidad hacia las heridas invisibles. La novela confirma que el verdadero misterio no siempre reside en el crimen, sino en la compleja red de afectos y culpas que une a las personas incluso cuando intentan huir unas de otras.


Angie Gabrielle Aragón

@hapilogoly

 
 
 

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