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Una distopía sin respuestas: Reseña de "Yo que nunca supe de los hombres" de Jacqueline Harpman

Foto de Vanessa Caraballo.
Foto de Vanessa Caraballo.

Comencé leyéndome este libro con la misma intención con la que he empezado todas las distopías, buscando la razón y el origen del desastre. Quería entender que llevó en este caso a 40 mujeres a estar encerradas en un búnker mientras están vigiladas por unos guardias, que les imponen reglas estrictas y con los que no tienen ningún tipo de interacción humana. Y no pude estar más equivocada con esa intención.


Este libro, como bien les comenté antes, narra una historia en la que 39 mujeres y una niña viven enjauladas en un bunker, sin saber porque están ahí y sin tener ningún recuerdo de lo sucedido. Está contado desde el punto de vista de la niña, y junto a ella vamos a explorar su curiosidad por todo y hasta dónde es capaz de llegar.


Es una historia BRUTAL, que te va dejando una sensación de vacío, incertidumbre y de soledad a medida que avanzas, pero que te hace cuestionar sobre lo que nos hace ser humanos, sobre la libertad (la trama tiene un cambio y al final definirás si realmente fueron libres o no), lo complejo de las relaciones sociales, la supervivencia, la identidad, el amor…


Y entonces regresando a la intención con la que empecé el libro, les debo advertir que es una historia que nos deja más preguntas que respuestas, pero que esos cuestionamientos que llegamos a hacernos nos generan mucho más valor.


Harpman no está interesada en explicarnos como se originó el desastre, su intención es llevarnos a reflexionar sobre aquello que tenemos en nuestras vidas, que damos por sentado y que normalizamos.

Y como dice la pequeña:

“Durante mucho tiempo, los días fueron idénticos, luego me puse a pensar y todo cambió.”

Vanessa Caraballo Zabaleta

@vanes0802

 
 
 

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