Entre el Caribe y la memoria: leyendo Los cuentos de Juana
- Tatiana Rabat

- hace 2 días
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Empecé a leer Los cuentos de Juana justo en el centenario de Álvaro Cepeda Samudio, el 30 de marzo de 2026. Admito con total honestidad que nunca había leído algo suyo, pero este fue el mejor momento para saldar esa deuda con un autor barranquillero imprescindible.
Aunque no es un libro que descreste, sí me inquieta la figura de Juana, un enigma que aún intento descifrar. ¿Quién es ella? A veces niña, otras veces mujer, siempre dueña de una inteligencia que atraviesa historias de extensiones variadas. Ella es el hilo conductor, pero también el pretexto para pasear por un Caribe que no se lee desde lugares comunes.
Es un deleite disfrutar del estilo cinematográfico y teatral, salpicado por ese spanglish muellero que tan bien conocemos quienes habitamos Barranquilla. Además, resulta fascinante detectar la complicidad entre el escritor y Alejandro Obregón; la literatura y la pintura se fusionan en estas páginas cuando los amigos crean juntos.
Cierro el libro con unas ganas absurdas de viajar en el tiempo, solo para haber sido testigo de una de esas tertulias míticas de la época.
Si saben quién es Juana o tienen alguna teoría sobre ella, ¡necesito leer sus impresiones!
Tatiana Rabat
@tatyrabatz




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